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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Jesús se encuentra 
con una mujer 

¡unto al 



Sábado 

Realiza la 

actividad 

de la p. 53. 




¿ Te ha faltado alguna vez agua para 
beber? ¿O has sentido en alguna 
ocasión sed realmente Intensa? La 
historia de hoy tiene que ver con la sed 
de agua, y con mucho más que eso. 
Imagina un día muy caluroso. (Texto 
clave: Juan 4:5-26.) 



Domingo 

Lee la historia "Jesús se 
encuentra con una mujer 
junto al pozo". 

Dibuja. Escribe el versículo para 
memorizar en una hoja de papel de 
dibujo. A continuación dibuja tu idea 
de lo que es adorar en espíritu y en 
i verdad. 

¡^Ora. Pide a Dios que te ayude a 

realizar fielmente tus mo- 
* mentos devocionales 

-*~ cada día. 





* 



Los pies de un grupo de 
caminantes judíos levantaban 
pequeñas nubes de polvo mientras 
caminaban a la hora del mediodía 
hacia el hermoso valle de Siquem. A la 
entrada del valle estaba el pozo de Jacob. 
Jesús se sentó a descansar en ese lugar, 
mientras los discípulos fueron a un pueblo 
samaritano en busca de alimento. 

Pronto llegó una mujer samaritana 
con un cántaro y una cuerda, en busca 
de agua. Bajó el cántaro hasta el agua 
del pozo, sin decir nada. También 
Jesús permaneció callado. La mujer 
actuó como si estuviera sola. 
Ignoró completamente a Jesús. 
Sucedía que los judíos y los 
samaritanos se detestaban 
mutuamente y evitaban 
relacionarse. 

Cuando la mujer se 
volvió para alejarse llevando 
el cántaro lleno sobre su 
hombro, Jesús le habló. 

— Dame de 
beber. 



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"Dios es Espíritu, y los 
que le adoran deben 
hacerlo de un modo 

verdadero, conforme al 

^ Espíritu de Dios" 
/ r (Juan 4:24). 





Lunes 

Lee. Busca y lee Juan 7:37 al 39, 
Apocalipsis 21:6 y Apocalipsis 22:17. 

Entrevista. Habla con tres adultos y pregúntales qué 
significa para ellos la expresión "agua de vida". 

Escribe. Anota en tu cuaderno de estudio las 

respuestas obtenidas. Compártelas el sábado en 
tu clase. 55 







Ese era un pedido que no podía rehusar. Un hombre judío 
nunca pediría nada a una mujer samaritana; pero en esa región 
desértica, nadie se negaría a satisfacer un pedido de 
agua. 

— ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de 
beber, que soy mujer samaritana? 

— Si supieras lo que Dios da y quién es el 
que te está pidiendo agua — contestó Jesús — , 
tú le pedirías a él, y él te daría agua viva. 
La mujer no estaba segura del significado 
de lo que acababa de oír, pero le parecía 
que eso era importante. Lo único que veía 
era un cansado viajero judío. 

— ¿Eres tú más importante o más 
poderoso que Jacob, quien abrió este pozo 
y nos dio su agua? — preguntó la 
samaritana. 

Jesús no contestó la pregunta 
directamente. En cambio dijo algo en lo 
que la mujer tendría 
que pensar. 

Martes 

Lee Juan 4:4 al 12. 

Piensa. ¿Cómo crees 
que se habrá sentido la 
mujer cuando Jesús le pidió 
agua para beber? ¿Estaría 
asustada, enojada, ofendida, 
sospechosa o habrá sentido 
otra emoción? ¿Qué reacción 
tendrías tú si un desconocido 
te pidiera algo? 

Ora. Pídele a Jesús que te 
ayude a responder 
favorablemente a los 
necesitados. 




Miércoles 

Lee Juan 4:13-15; Salmo 63:1 y Salmo 
42:1, 2. 

Piensa. ¿Qué otro nombre darías al "agua viva" que 
Jesús ofreció a la mujer? ¿Qué pensó la mujer que 
Jesús le estaba ofreciendo? 

Busca a alguien que tenga sed y ofrécele un vaso de 
agua. 

Ora. Pide a Jesús que te ayude a aceptar 
lo que él te ofrece. 

nunca 




— Todos 

los que 

beben de 

esta agua 

volverán a 

tener sed; 

pero el que 

beba del agua 

que yo le daré 

volverá a tener sed. Porque el 

agua que yo le daré brotará en él 

como un manantial de vida eterna. 

— Señor — dijo la mujer — , 
dame de esa agua, para que no 
vuelva yo a tener sed ni tenga que 
venir a sacarla a este pozo. 

— Ve a llamar a tu marido y 
vuelve acá para platicar algo más 
sobre esto. 

— No tengo marido — contestó la 
mujer acomodando el cántaro en su 
hombro nuevamente, porque no 
quería hablar del tema. 

— Bien dices que no 
tienes marido; porque has 
tenido cinco maridos, y el 
que ahora tienes no es tu 
marido. 

La mujer quedó 
pensativa. ¿Cómo podía 
ese desconocido co- 
nocer los secretos de 
su vida? Sabía que su 
vida no era correcta, 
pero no quería 
platicar de eso. 






Piensa. ¿Cómo crees que se 
habrá sentido la mujer cuando Jesús 

le habló de los maridos que había 
tenido? ¿Qué hizo en vez de 
contestarle? ¿Qué podría decirte Jesús 

para demostrarte que te conoce? 

Ora para responder en forma 
debida cuando Dios te 
pregunte algo. 




— Señor, ya veo que eres un profeta 
— dijo tratando de evadir el asunto — . 
Nuestros antepasados, los samaritanos, 
adoraron a Dios aquí, en este monte; 
pero ustedes los judíos dicen que 
Jerusalén es el lugar donde debemos 
adorarlo. 

Jesús le habló calmadamente y sin 
prejuicio. Estaba interesado en su 
salvación más que en su manera de entender 
las ceremonias y las controversias religiosas. 
Ella reaccionó bien a sus palabras suaves pero 
convincentes. 

— Yo sé que va a venir el Mesías (es decir 
el Cristo) — dijo la samaritana — . Cuando él 
venga, nos lo explicará todo. Estoy por creer 




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que tú eres ese Mesías. 

Jesús sonrió olvidando su cansancio y su sed. Podía 
ver que la mujer comenzaba a reconocer quién era él. 
Le dijo: 

— Ése soy yo, el mismo que habla 
contigo. 

La mujer podía 
sentir "el agua de 
vida" que 
comenzaba a 
brotar en su 
interior. Dejó 
su cántaro 
junto al pozo y 
corrió hacia la aldea 
para llamar a los 
vecinos para que 
fueran a escuchar 
esas palabras 
maravillosas. 

Jesús todavía no 
había bebido agua. La 
mujer ni siquiera se 
acordó de llevar su 
cántaro; pero ambos se 
sintieron refrescados. 





Viernes ^^^ 

Lee Juan 4:21 al 26 y 39 al 42. 

Piensa. ¿Qué te parece que Jesús habrá querido decir cuando dijo: "Los 
verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad"? 

Lista. En tu cuaderno de estudio, haz una lista de personas con quienes podrías 
compartir tu amor a Jesús. Escribe junto a cada nombre la forma como piensas 
hacerlo. 

Ora. Pide a Dios que te ayude a adorarlo compartiendo su amor con otras 
personas. 



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